La Catedral de Cádiz acogió este lunes el rezo piadoso que se desarrolló en poco más una hora presidido por el obispo de la Diócesis, Don Rafael Zornoza Boy

Las hermandades y cofradías gaditanas han participado, un año más, en el rezo del Vía Crucis, el acto que inicia oficialmente la Cuaresma en la ciudad.
Un acto que en este 2021 ha estado marcado por la pandemia y por las limitaciones establecidas para evitar la expansión del coronavirus.

La primera de las novedades fue el traslado de la imagen que presidía el rezo, el Santísimo Cristo de la Piedad. El crucificado no fue trasladado de forma pública por las calles de la ciudad. El trasladado fue privado y se realizó el tarde-noche del domingo.
En segundo lugar, el horario. Siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias y del propio Obispado, el acto se adelantó a las 18.30 horas, con el propósito de finalizar antes de las 20 horas, como así fue.

En tercer lugar, la celebración. La imagen del Cristo de la Piedad no fue portado por la Catedral de Cádiz mientras se rezaba el Vía Crucis. El Señor ocupó el centro del altar mayor de la Catedral de Cádiz mientras que los asistentes, 240, ocupaban el asiento asignado por el Consejo de Hermandades y Cofradías.

Y por último, la temática. Por primera vez, la Permanente decidía dedicar el rezo piadoso a un acontecimiento, en este caso, a las personas que, de una manera u otra, han sufrido el COVID-19. Así, se eligió de lectores de las estaciones, a miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, sanitarios, el capellán del Hospital Universitario Puerta del Mar, familiares de víctimas del COVID- 19.

Las meditaciones, tras finalizar la lectura de cada una de las estaciones, también versaba sobre la pandemia.

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(Medalla de Oro de la Ciudad)

Y es que en momentos cómo los que está provocando la pandemia, entre otros, nos hemos acordado de nuestra madre para tener consuelo, como el que tuvo Jesús en su encuentro con su Madre en la calle de la Amargura, los sanitarios han cargado como la Cruz como lo hizo Simón de Cirene; nos han secado las lágrimas de las personas sin hogar, como lo hizo la Santa Mujer Verónica; hemos caído hasta 3 veces, como le sucedió a Jesús, y los que nos han dejado lo han hecho con la esperanza en la Resurrección.

Un acto que finalizó con la bendición del obispo de la Diócesis, no sin antes realizar una reflexión tras el rezo del Vía Crucis recordando el momento que estamos viviendo de dolor y desazón; de desconsuelo para muchas personas, pero siempre teniendo presente a Jesús y con la esperanza de la Resurrección, porque “el Señor el Luz”.

Destacó también el compromiso de los cristianos, en concreto de los cofrades, durante esta pandemia, no dejando a nadie atrás y poniendo todos los recursos para dar al que menos tiene.

El rezo piadoso finalizó a las 19.45 horas, desalojándose la Catedral de Cádiz con orden y sin aglomeraciones.